No debes marchar - Duncan Dhu
Todo sigue ahí, tal y como lo dejé
la hierba por fin, ha crecido en el jardín.
Cuánto tiempo fue, hace cuánto me marché
cuántas noches que sólo pensaba en volver,
en volver, a acabar lo que no acabé
y a volver a despertar en mi viejo rincón.
Hay un dicho que cuenta la gente de aquí
no debes marchar si una rosa ha de llorar.
Yo ya descubrí que tan sólo una vez
puedes confundir el amor con el placer
el placer, los labios de una mujer
y de mi ventana ver cuándo el sol
va a nacer.
Esas piedras sostenían a mi hogar
se han ganado ya el derecho a descansar.
Esas gentes hoy no son las mismas de ayer
en sus ojos ves que te dan las gracias por volver
por volver, a acabar lo que no acabé
y a volver a despertar en mi viejo rincón,
en mi viejo rincón...
La barra de este hotel
Collares en el cuello, botas de tacón
brillantes en el cuero, bajo el cinturón
pisa bien, pisa bien, ve por él.
Perfumes y un gran cohe, regalos en tu honor
préstale tu encanto regálale tu amor
muévete, muévete y te irá bien.
Pero pronto acabará, y entre oro sonreirás
hasta que descubras que el futuro no vendrá
a la barra de este hotel
porque esta vez se fue con él.
Luces en la noche, lo mueves al andar
quizás el nuevo día ya no te sonreirá









